Hoy os voy a presentar una receta que es pura elegancia: las peras al vino tinto.
Es un postre atractivo, muy apreciado por su apariencia y su delicioso sabor. Pero, ¿sabes qué es lo mejor? ¡Que es una receta muy fácil de preparar! Sólo necesitas unas peras, un buen vino y algo de paciencia. En poco tiempo las peras tendrán ese color tan brillante que llama tanto la atención.
Es un postre que se prepara desde el siglo XVI, aunque sus raíces son romanas. La cocción de frutas en vino, azúcar y especias era muy popular en la cocina de la Edad Media. Esta técnica no sólo se usaba como un método de conservación de frutas, sino también como una manera de realzar sus sabores y crear postres aromáticos y deliciosos.
Si quieres sorprender a tus invitados, esta receta es la mejor opción por su sencillez y elegancia. Además, es perfecta para una cena romántica, una celebración o simplemente añadir un toque diferente a tu día.
Ingredientes
- 4 peras
- 500 ml de vino tinto
- 160 g de azúcar
- Un palo de canela en rama
- Una cáscara de naranja
- Tres clavos de olor
Elaboración
- Pelar las peras, dejando el rabito intacto.
- En una olla profunda mezclar el vino, el azúcar, los clavos, la canela y la cáscara de naranja. Poner a fuego lento durante 20 minutos para que infusione.
- Cuando esté hirviendo, añadir las peras y cocinar a fuego lento durante 30 minutos, hasta que estén tiernas.
- Servir las peras en un plato acompañadas del almíbar del vino.
El secreto de este postre es que utilicemos un vino de calidad que se pueda beber. No podemos olvidar que la elección del vino puede influir en el sabor final. Lo ideal es usar un vino joven y afrutado. No necesitas un vino muy caro, lo más importante es que sea de buena calidad.
Las peras tienen que estar muy duras para que soporten la cocción sin deshacerse. Si el almíbar queda demasiado líquido, puedes hervirlo sin las peras durante 15 minutos hasta que espese ligeramente.
Esta receta admite pequeños cambios: un poco de cardamomo, pimienta rosa o anís estrellado. Lo más importante es usar siempre especias enteras para que luego sea fácil retirarlas.
Se puede acompañar con helado de crema o vainilla, ya que el contraste entre el helado frío y el almíbar es una maravilla. Si te apetece un toque crujiente, puedes añadir almendras laminadas tostadas, pistachos o nueces.
Es un postre facilísimo y a mí me encanta. Es ideal para cualquier época del año.
Glosario
Apreciado: adjetivo del verbo “apreciar”. Valorar, estimar y reconocer el mérito de alguien o de algo.
Apariencia: aspecto exterior de alguien o de algo.
Cocción: del verbo “cocer”. Cocinar un alimento en un líquido.
Palo: pieza de madera larga y cilíndrica.
Cáscara: corteza exterior de varias frutas.
Clavos: plural de “clavo”. Especia de olor muy aromática y agradable. Tiene forma de clavo pequeño, con una cabeza redonda y rodeada de cuatro puntas.
Rabito: diminutivo de “rabo”. Parte que sale de la fruta por la que está unida a la rama del árbol.
Infusione: del verbo “infusionar”. Poner una fruta o una hierba aromática dentro de un líquido recién hervido para que se mezcle su sabor y su aroma.
Tiernas: característica de un alimento que se deforma fácilmente por la presión y es fácil de cortar.
Almíbar: azúcar disuelta en agua y cocida al fuego.
Espese: del verbo “espesar”. Reducir un líquido a menor volumen.
Cardamomo: planta medicinal, con un fruto pequeño, triangular y con semillas aromáticas y de sabor algo picante.
Anís estrellado: especia en forma de estrella, con un intenso aroma dulce que recuerda al regaliz. Es muy empleado en repostería navideña.
Crujiente: adjetivo que describe el sonido característico que emiten los alimentos al morderlos.


